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LAS CINCO CAMPANAS

 

Hace mucho tiempo, había una posada llamada "LA ESTRELLA DE PLATA". El posadero, a pesar de que hacía cuanto podía por atraerse a la clientela esforzándose en hacer la posada confortable, atender cordialmente a los clientes y cobrar unos precios razonables, se las veía y se las deseaba para que le alcanzara el dinero.

 

Estaba tan desesperado, que empezó a pedir ayuda a todas sus amistades y conocidos, y le aconsejaron acudir a consultar a un maestro Zen que vivía en las montañas.

 

El Maestro, tras escuchar sus lamentos, le dijo. “es muy sencillo. Lo único que debes hacer es cambiar el nombre de la posada”.

 

“¡Imposible!”, dijo el posadero.

 

¡Se ha llamado “ESTRELLA DE PLATA” durante generaciones y así se la conoce en todo el país!

 

“No”, replicó el maestro enérgicamente. A partir de ahora debes llamarla  “LAS CINCO CAMPANAS” y colgar seis campanas en la entrada.

 

Seis campanas, ¡eso es absurdo!, ¿para qué va a servir?

 

Inténtalo y lo verás, le respondió el Maestro sonriendo.

 

De modo que el posadero hizo lo que se le había dicho y sucedió lo siguiente:

 

Todo viajero que pasaba por delante de la posada entraba en ella para advertir al posadero acerca del error, creyendo que nadie hasta entonces había reparado en ello. Una vez dentro, quedaba tan impresionado por la cordialidad del servicio que se alojaba en la posada, con lo que el posadero llegó a amasar la fortuna que durante tanto tiempo había buscado en vano.

 

Después de un tiempo se acordó del Maestro, y lo fué a ver llevándole  regalos y comida en agradecimiento.

 

Le preguntó:

 

Maestro: ¿Por qué me aconsejó esto?

 

El Maestro sólo se limitó a decir:

 

 

“Hay pocas cosas que satisfagan más nuestro ego que el corregir los errores de los demás”.

 

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